Los Gobiernos de la Unión Europea están tan deseosos de compensar a Serbia por su flexibilización ante Kosovo -dialogar con los secesionistas, aunque Belgrado insista en que nunca reconocerá la independencia de la provincia- que el mes próximo quieren elevar a la Comisión la solicitud serbia de adhesión a la Unión.

Sigue pendiente la negativa del Parlamento holandés a aceptar que se emprenda tal discusión si antes no hay entrega al Tribunal de La Haya del general Ratko Mladic, pero el Gobierno holandés cree que de aquí a un mes podrá salvar el obstáculo.

Los ministros de Exteriores de los Veintisiete discutieron durante el fin de semana, de manera informal, y ayer con ánimo vinculante la nueva situación planteada por la aprobación en la Asamblea de Naciones Unidas de la resolución elaborada conjuntamente por la UE y Serbia que da un giro radical al enfoque de Belgrado sobre la independencia de Kosovo. A instancias europeas, el Gobierno del presidente Boris Tadic acata la sentencia de julio pasado del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya según la cual la declaración de independencia de Kosovo en febrero de 2008 no fue ilegal.

La decisión política de abandonar la insistencia en la ilegalidad de la declaración de independencia y decirse dispuesto a dialogar con Pristina -aunque solo sea sobre cuestiones de tipo técnico para mejorar la vida cotidiana de los kosovares- fue muy criticada por la oposición nacionalista a Tadic, a cuyo socorro quiere acudir con urgencia la UE. En medios de Bruselas se reconoce que los sondeos de opinión en Serbia colocan a Kosovo muy abajo en la lista de preocupaciones de los serbios, mientras sigue en lo alto de la lista la integración en la Unión. Ese sentimiento prooccidental es el que buscan consolidar cuanto antes los Veintisiete, excepción hecha de los Países Bajos.

Holanda quiere limpiar en los tribunales la afrenta que supone que la matanza de Srebrenica, perpetrada por Mladic, tuviera lugar bajo protección de sus cascos azules. “Todos coincidimos en que tras la decisión de Belgrado, la UE debe dar una respuesta muy clara” a la petición serbia de adhesión, aseguró ayer Miguel Ángel Moratinos en nombre de una España que siempre ha sido gran adalid de la integración de Serbia, y de los Balcanes en su conjunto, en la Unión.

El ministro de Exteriores holandés explicó a sus colegas el estado de la cuestión en su país, con un Gobierno en funciones desde las elecciones de antes del verano y un Parlamento que insiste en que hay que apresar a Mladic o por lo menos que Belgrado dé muestras de que quiere de verdad capturarlo y entregarlo al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia. “Las consultas informales son esperanzadoras”, fue la impresión que ayer dejó el ministro holandés en Bruselas, según Moratinos. “Pide tiempo para responder positivamente”.

En esa misma línea abundó el ministro de Exteriores de Bélgica, presidente de turno de la Unión. “Tenemos un gran respeto por el trabajo de Tadic para elaborar la resolución”, reconoció Steven Vanackere. “El jueves [en la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la UE] se reconocerá lo importancia de este esfuerzo”.

“Tengo la firma voluntad de incluir este asunto en la agenda de temas de la próxima reunión de ministros” de Exteriores, prevista para finales de octubre, prosiguió Vanackere. “Y si lo incluyo es con la intención de tomar una decisión”.

El padrinazgo de la UE al diálogo serbiokosovar por “la paz, la seguridad y la estabilidad en la región” balcánica no ha hecho flaquear a los cinco países de la Unión (España, Rumania, Eslovaquia, Grecia y Chipre) que siguen sin reconocer la independencia de Kosovo. “España la reconocerá si hay acuerdo entre las partes y no antes”, reiteró ayer Moratinos.

El ministro defiende los beneficios de esa posición minoritaria entre los Veintisiete. “Es positivo porque hace posible que en un proceso difícil Belgrado se sienta confortado y confíe en la UE”, señala Moratinos. “Así hemos conseguido que haya unidad UE-Serbia” en la elaboración de la difícil resolución avalada por Naciones Unidas.