Si estás pensando en viajar a Europa para trabajar, aquí van algunos consejos útiles a tener en cuenta.

Elige el mejor lugar para trabajar

Independientemente del país que elijas como tu destino para comenzar un nuevo proyecto de vida, hay una serie de pasos básicos que aplican en todos los casos, como guía de preparación de todo lo necesario para emprender el rumbo de manera planificada y segura.

Además de las lógicas diferencias culturales, sociales y económicas que existen entre los países, puede haber normativas muy distintas en materia de leyes, apertura ante la inmigración, oportunidades y condiciones de trabajo para extranjeros, entre muchos otros factores.

Empatía cultural

Cada país tiene su propia naturaleza, costumbres y reglas de convivencia en sociedad. Es importante conocer con detalle los elementos culturales que definen y diferencian al país en el que quieres trabajar. Por ejemplo, elementos como el dominio del idioma e incluso el clima podrían hacer más dificultoso el camino. Toda la información que obtengas sobre el destino elegido será oportuna, pues te permitirá establecer proyecciones de cómo sería tu vida en el exterior.

Calidad de vida en general

Es importante que selecciones un país con óptimos niveles de bienestar. Debes evaluar y comparar factores como la estabilidad política, la inflación, los impuestos, el acceso a la educación, la calidad de los servicios públicos y los niveles de seguridad personal que ofrecen los países de tu interés.

Situación del mercado laboral

Conseguir un buen trabajo, que llene todas tus expectativas, es lo ideal. Por ello, debes comparar y analizar con detalle la situación del mercado laboral y las oportunidades reales que tendrás, como inmigrante, de conseguir empleo en tu profesión u oficio. Debes además decidir cuánto estás dispuesto a sacrificar en materia de empleo, con tal de alcanzar y mantener cierta estabilidad económica. Es importante que estés consciente de cuáles son los países donde se ha registrado discriminación contra los trabajadores foráneos.

Tomar una decisión

Mudarse para un nuevo país ofrece nuevas e interesantes oportunidades, pero es una decisión que requiere de mucho valor.

Las razones que motivan la determinación de dejar un país son complejas y varían de persona a persona.

La migración humana, sin embargo, es un proceso común y siempre presente a lo largo de la historia. Razones políticas, económicas, religiosas, o de simple superación personal, han motivado durante siglos estos movimientos.

Aunque toda persona con empuje o la suficiente preparación puede alcanzar éxito en otro país, es recomendable que antes de tomar una decisión definitiva, evalúes las razones que motivan tu interés en dejar tu país. Analiza las oportunidades reales que tienes de establecerte en una nueva nación. Pon en blanco y negro tus fortalezas y debilidades. Pregúntate qué debes mejorar en lo profesional o económico, qué estás dispuesto a sacrificar y qué cosas no puedes dejar atrás.

Es recomendable tener al día la documentación básica requerida, independientemente del país que elijas. El proceso normal de preparación de todo lo necesario para una mudanza a otro país toma, como mínimo, de 6 a 18 meses, dependiendo de variados factores: si se trata de una estancia temporal o permanente, o las condiciones que en materia de inmigración establece cada país.

Es necesario que te tomes el tiempo suficiente para aprender todo lo posible sobre tu destino de preferencia. Compara y evalúa cada una de las descripciones que aquí te ofrecemos de cada país, para que tengas todos los elementos que te permitan tomar la mejor decisión.

Ser un “recién llegado”

Antes de tomar la decisión partir, es necesario que te informes sobre las características socio-culturales del país de tu interés, para que sepas qué esperar y qué se esperará de ti como nuevo integrante de esa comunidad. Nuestra forma de ser latina a veces puede chocar con la cultura del país que escojamos. Es completamente normal en un proceso de adaptación pasar por varias fases de cambios emocionales y de “cortocircuitos” con las nuevas realidades. Este proceso es conocido como “adaptación intercultural”. El primer año suele ser el más difícil ya que cambiarás de casa, de trabajo, de universidad, de colegio para tus hijos. También enfrentarás muchos retos. Por ejemplo, tal vez debas mejorar tus habilidades con los idiomas o tendrás que recibir algún adiestramiento especializado o cursos de nivelación, para tu nuevo empleo o tus estudios. Incluso es probable que al principio debas aceptar un trabajo inferior a tus expectativas. Ser un “recién llegado” (newcomer) implica, con frecuencia, dejar atrás cosas a las que estabas acostumbrado, lo cual te puede hacer sentir ansioso o temeroso, especialmente durante las primeras semanas. Estas emociones van cediendo una vez que te has adaptado.

Agradecemos la colaboración de Mariano Gorodisch (Bumeran.com) en la elaboración de estos consejos.